Federico GARCÍA LORCA | Poema manuscrito

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“POR TUS CABELLOS DORADOS, POR TU MIRADA PROFUNDA”: IMPRESIONANTE MANUSCRITO AUTÓGRAFO DE FEDERICO GARCÍA LORCA CON UN POEMA ORIGINAL DEDICADO A CATALINA BÁRCENA, LA ACTRIZ QUE ESTRENÓ EL MALEFICIO DE LA MARIPOSA, PRIMERA OBRA TEATRAL DEL GRAN POETA DE LA GENERACIÓN DEL 27 

García Lorca, Federico
1898-1936

Poema manuscrito autógrafo firmado

[Madrid: c.1920]. Tarjetón de 159 x 127 mm con retrato impreso de la actriz Catalina Bárcena y copla manuscrita del autor al pie de la efigie: «Por tus cabellos dorados, / Por tu mirada profunda / Por tu voz nublada y triste / ¡Rindo mi capa andaluza! / Federico García Lorca»

Buen estado de conservación (pequeñas restauraciones en el reverso)

EXTRAORDINARIO MANUSCRITO FIRMADO POR EL POETA EN LENGUA CASTELLANA MÁS IMPORTANTE DEL SIGLO XX

Categoría:

Descripción

Federico García Lorca (Fuentevaqueros, Granada, 1898-1936, Víznar, Granada). Poeta central de la Generación del 27, y también notable dibujante dentro de un espíritu entre cocteauiano y surrealista, y sin lugar a dudas la figura más conocida de la literatura española del siglo XX.

Inició su carrera literaria en clave post-modernista, y en Granada, donde fue el principal animador de la tertulia del Rinconcillo del Café Alameda. Entre sus primeros amigos destacan Ismael González de La Serna y Manuel Ángeles Ortiz. En 1917 acarició la idea de marchar a estudiar música a París; su vocación pianística se mantuvo a lo largo de toda su vida. Del año siguiente data su primer libro, en prosa, Impresiones y Paisajes (1918), con cubierta de Ismael González de la Serna, inspirado por un viaje de estudios por diversas ciudades españolas.

Ya instalado en Madrid, donde prosiguió sus estudios de Derecho y Filosofía y Letras iniciados en Granada, vivió, entre 1919 y 1928, en la Residencia de Estudiantes, donde formó grupo con Salvador Dalí Luis Buñuel y Pepín Bello; su relación con dicha institución se prolongó, ya que intervino allá en varias ocasiones a lo largo de la década siguiente.

Su primera obra representada –por la compañía de Martínez Sierra– fue, en 1920, El maleficio de la mariposa, condecorados de Rafael Barradas, al que trató asiduamente por aquellos años, que en su exposición individual de 1920 incluyó un retrato del poeta y cuyo «clownismo», como apuntado Santos Torroella, pudo influirle.

[Juan Manuel Bonet: Diccionario de las Vanguardias en España (1907-1936)]

Catalina Bárcena (Cienfuegos, Cuba, 1888-1978, Madrid) fue una actriz española considerada, junto a Margarita Xirgu y María Guerrero, una de las grandes actrices de la época. Junto con Gregorio Martínez Sierra trabajó en la creación del Teatro de Arte, además de otras diversas empresas, y estrenó El maleficio de la mariposa, primera obra de teatro de Federico García Lorca, con el personaje de Curianito el Nene.

En 1920, la compañía de Catalina Bárcena y Gregorio Martínez Sierra andaba de gira con una obra de Carlos Arniches, otra del propio Martínez Sierra y Casa de muñecas, de Ibsen. Cuando la compañía llega a Granada, allí se encuentran Catalina y Gregorio con Federico García Lorca, al que conocen porque en su primer año en Madrid, se lo había presentado Eduardo Marquina. En ese encuentro en Granada, Federico les lee un poema titulado El maleficio de la mariposa. Catalina Bárcena se entusiasma con lo que aquel joven les lee y convence a Martínez Sierra de que ese poema puede ser transformado en una obra teatral para que ellos lo estrenen en el Teatro Eslava en la temporada siguiente.

Todo se pone en marcha y Martínez Sierra encarga al pintor Rafael Barradas los figurines. La obra ya tenía título: La ínfima comedia. Martínez Sierra desecha la idea inicial de hacerla con títeres, tal vez para el planeado “Teatro de los niños”, y decide contar con los actores de su compañía.

En febrero comienzan los ensayos y Lorca escribe a sus padres entusiasmado por el éxito que ha tenido la lectura de la obra para los actores: “La Argentinita, que efectivamente es una muchacha muy simpática y lista, se ha dado una panzá de llorar” dice el joven poeta.

En los días previos al estreno, la obra se anuncia con un nuevo título: La estrella del prado. Solo a partir del 13 de marzo se comienza a anunciar con su título definitivo: El maleficio de la mariposa.

El estreno, después  de algunos retrasos, tuvo lugar finalmente el día 22, en una función que incluye también la farsa Colombina está rabiosa, de Larcha y Marsile, adaptación de Sinibaldo Gutiérrez, y el estreno del sainete de Antonio Ramos Martín En capilla.

Así que se estrenó El maleficio de la mariposa el 22 de marzo de 1920, con dirección artística de Gregorio Martínez Sierra, con decorados de Fernando Mignoni y vestuario de Rafael Barradas, y con ilustraciones musicales de Edvard Grieg, orquestadas por José Luis LLoret. La obra fue interpretada por el elenco habitual del teatro Eslava: Luis Peña, Catalina Bárcena, Josefina Morer, Amalia Guillot, Rafaela Satorres, La Argentinita, Eugenia Illescas, Joaquina Almarche, Margarita Gelabert, Dolores Suárez, Soledad Domínguez, Juan Berigola y Manuel Collado.

La pequeña pieza para guiñol hubo de ser transformada para ser una obra con actores, para público adulto. El joven Federico se vio cambiando sucesivos borradores con premura, siguiendo indicaciones de Martínez Sierra y, tal vez por estas circunstancias, tal vez por lo peculiar del tema (una historia de amor de una mariposa entre cucarachas), la obra no tuvo éxito. Así lo explicaba Don Pablos, en El Heraldo: “Nosotros aplaudimos la labor poética del señor García Lorca. Censuramos tan solo el ambiente en que se desenvuelve la obrita.” Andrenio, en La Época, es concluyente: “Hay que confesar que la obra ha sido un fracaso. La protesta del público fue descomedida y cruel en algunos momentos.

Tal vez era demasiado pronto. Los que creían en Federico no dejaron de hacerlo por este resultado. Años después, vuelve a ser Marquina el introductor de Lorca ante otra de las grandes figuras de nuestra escena, Margarita Xirgu. Habían pasado siete años desde aquel primer intento hasta su segundo paso en los escenarios, Mariana Pineda.

Lorca volvería sobre los pasos de El maleficio de la mariposa, ya que, como apunta el lúcido estudio de Piero Menarini en su edición de esta obra (Cátedra, 1999), el poeta habla en esta primera obra teatral de esa “casualidad temible” del amor, de esa maldición que es no poder elegir a quien se ama, un asunto que aparece una y otra vez en sus obras y en la que Lorca bebe de una obra que le obsesiona: El sueño de una noche de verano.

El maleficio de la mariposa, escrito en verso, es una parábola sobre la frustración, el amor y la muerte; los dos últimos son temas recurrentes en la obra de Lorca. Está protagonizada por unos insectos -cucarachas o «curianitas»– que proporcionan a la historia un ambiente inquietante, con aires de cuento infantil, pero en cuyo seno se encierra un drama profundamente humano, tal y como se advierte en el prólogo:

¿Por qué os causan repugnancia algunos insectos limpios y brillantes que se mueven graciosamente entre las hierbas? ¿Y por qué a vosotros los hombres, llenos de pecados y vicios incurables, os inspiran asco los buenos gusanos que pasean tranquilamente por la pradera tomando el sol en la mañana tibia? ¿Qué motivo tenéis para despreciar lo ínfimo de la Naturaleza?

Bibliografía:

Boletín de la Fundación Federico García Lorca, N.º 35~36, 2005, pp. 87~95. Reproducido.